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España en el metaverso: los proyectos virtuales que están construyendo nuestras empresas sin que te hayas enterado

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España en el metaverso: los proyectos virtuales que están construyendo nuestras empresas sin que te hayas enterado

Photo: virtual reality business technology Spain digital world, via virtualongroup.com

Cuando Meta anunció sus pérdidas millonarias en Horizon Worlds y los titulares proclamaron la muerte del metaverso, muchos dieron por cerrado el debate. Pero aquí, en Web Antena, captamos una señal diferente: lejos del ruido mediático, varias empresas y startups españolas llevan meses —algunos años— construyendo experiencias de realidad virtual y mundos digitales que pocos conocen. Y algunos de esos proyectos tienen una pinta muy seria.

Esta es la historia del metaverso español que casi nadie ve.

Por qué el metaverso no ha muerto, solo ha cambiado de forma

Antes de entrar en materia, conviene aclarar algo: el metaverso que «murió» era una promesa concreta —la de un mundo virtual único e interoperable donde todos viviríamos y trabajaríamos. Esa visión, tal como la vendió Zuckerberg, efectivamente no cuajó.

Pero el concepto más amplio —el de entornos digitales inmersivos, realidad virtual aplicada a negocios, gemelos digitales y espacios colaborativos en 3D— sigue muy vivo. De hecho, está creciendo en sectores como la industria, la educación, el turismo y el entretenimiento. Y en España hay actores que lo saben perfectamente.

El gaming como puerta de entrada: startups que construyen mundos

El videojuego siempre ha sido el laboratorio natural del metaverso. En España, la industria del gaming ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, y algunas de las empresas que han emergido de ese ecosistema están dando el salto hacia experiencias más inmersivas.

Varios estudios independientes ubicados en Madrid y Barcelona —muchos de ellos nacidos durante la pandemia— están desarrollando entornos multijugador con elementos de economía virtual, personalización de avatares y espacios sociales dentro del propio juego. No son el metaverso de ciencia ficción, pero sí son sus piezas más tangibles.

Lo interesante es que muchos de estos proyectos no buscan competir con los grandes. Apuntan a nichos muy concretos: comunidades de fans, plataformas educativas gamificadas o herramientas de formación corporativa en entornos simulados. Y ahí es donde están encontrando tracción real.

El sector industrial y los gemelos digitales: el metaverso que ya factura

Si hay un área donde España está haciendo cosas verdaderamente interesantes es en los llamados gemelos digitales (digital twins): réplicas virtuales de instalaciones físicas —fábricas, puertos, edificios— que permiten simular, analizar y optimizar operaciones en tiempo real.

Empresas como Indra o Ferrovial llevan tiempo trabajando en este tipo de soluciones para clientes industriales y de infraestructuras. No son proyectos que aparezcan en los titulares de tecnología de consumo, pero representan aplicaciones reales y rentables de la realidad virtual y los entornos inmersivos.

El Puerto de Barcelona, por ejemplo, ha explorado el uso de gemelos digitales para gestionar el tráfico de mercancías. Y varias plantas de manufactura en el norte del país utilizan entornos virtuales para formar a operarios sin necesidad de detener la producción. Esto no es el metaverso glamuroso de los anuncios, pero sí es el que está generando valor económico ahora mismo.

Turismo virtual: vender España antes de que el viajero llegue

España recibe decenas de millones de turistas cada año. Y algunas empresas del sector han visto en la realidad virtual una herramienta de marketing y preventa muy potente. La idea es simple: si puedes «visitar» virtualmente la Alhambra, el Prado o la Costa Brava antes de comprar tu vuelo, la decisión de viaje se vuelve mucho más fácil.

Varias agencias y startups especializadas en turismo experiencial están desarrollando recorridos en 360 grados y entornos de realidad virtual que los hoteles y destinos turísticos pueden usar tanto en ferias internacionales como en sus propias webs. Algunos de estos proyectos ya han llegado a acuerdos con ayuntamientos y comunidades autónomas.

No es un negocio masivo todavía, pero apunta a una dirección muy coherente con lo que es España en el mundo: un destino que tiene mucho que mostrar y que puede usar la tecnología para mostrarlo mejor.

Educación y formación: el metaverso que más sentido tiene en España

Quizás el uso más prometedor —y menos comentado— de los entornos virtuales en nuestro país es el educativo. Varias edtech españolas están desarrollando plataformas de formación en realidad virtual dirigidas tanto a empresas como a instituciones académicas.

La propuesta de valor es clara: hay habilidades que se aprenden mejor haciendo que leyendo. Simulaciones de emergencias médicas, prácticas de oratoria en entornos virtuales, formación en seguridad laboral sin riesgo real... Las aplicaciones son amplias y el mercado corporativo está empezando a pagar por ellas.

Algunas de estas startups han recibido financiación a través de programas como el de CDTI o fondos europeos vinculados a la transformación digital. Es decir, hay dinero público apostando por este camino, lo que da una idea de que no se trata solo de entusiasmo tecnológico.

Los retos que frenan el despegue

No todo son buenas noticias. El ecosistema español del metaverso enfrenta varios obstáculos reales que conviene nombrar sin rodeos.

El primero es el hardware. Los visores de realidad virtual siguen siendo caros, incómodos para uso prolongado y con una penetración muy baja en hogares españoles. Mientras el acceso a estos dispositivos no se democratice, el mercado de consumo será limitado.

El segundo es el talento. España tiene buenos ingenieros y diseñadores, pero la competencia internacional por perfiles especializados en realidad virtual, motores 3D y desarrollo de experiencias inmersivas es brutal. Muchos de los mejores profesionales se van fuera o trabajan en remoto para empresas extranjeras.

Y el tercero, quizás el más difícil de resolver, es el escepticismo del mercado. Después del hype y la posterior decepción con el metaverso de consumo, convencer a empresas medianas españolas de invertir en estos proyectos requiere mucho más que una demo llamativa.

La señal que capta Web Antena

Lo que estamos viendo desde aquí es un patrón interesante: España no va a liderar la carrera del metaverso de consumo masivo —eso lo harán las grandes tecnológicas americanas y asiáticas—, pero sí tiene posibilidades reales en aplicaciones verticales muy concretas: industria, turismo, educación y formación.

Las empresas españolas que están teniendo éxito en este espacio no intentan construir el próximo Ready Player One. Están resolviendo problemas reales con herramientas virtuales. Y eso, aunque sea menos épico, es exactamente lo que funciona.

El metaverso español no tiene el glamour de los anuncios de Meta ni la escala de los proyectos asiáticos. Pero existe, está creciendo y, si le prestas atención, tiene cosas muy interesantes que decir. Solo hay que saber dónde mirar.

Y para eso estamos nosotros.

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